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Alla Ilyinichna Levushkina

13 marzo, 2018

¿Qué dirías si al llegar al hospital, te presentan al cirujano que te va a operar y resulta ser una pequeña anciana de 89 años? Lo más seguro es que te echarías a temblar o pensarías que es una broma . Eso es lo que le pasa a muchos pacientes en el hospital de Ryazan City Hospital, localizado cerca de Moscú, Rusia.

Alla Ilyinichna Levushkina, o Alla, es la cirujana en activo más longeva de Rusia y tal vez de todo el mundo. A sus casi 90 años mantiene una rutina increíble de cirugías. Y se ríe de quienes le preguntan cuándo piensa retirarse.  Para ella ser médico no es un trabajo, sino un estilo de vida, una pasión, así que por eso no encuentra sentido a la idea de dejarlo.

Su historia, como todas las historias que valen la pena contar. Alla nació en una pequeña aldea de la recién inaugurada URSS y sufrió penurias y escasez mientras cursaba sus estudios de medicina. Cuenta que ella y sus compañeros del Instituto Médico pasaban mucho hambre y que poder comer pan o algo de pescado era todo un milagro. Aun así, a pesar de las dificultades, no se dio por vencida y continuó estudiando.

Trabajó durante 30 años como médico de la fuerza aérea soviética y luego se retiró al campo donde siguió ejerciendo.  De vuelta en Ryazan, su localidad natal, es uno de los cirujanos principales de su especialidad del hospital local. Alla mantiene la misma energía y entusiasmo del primer día y se le nota en la mirada.

En su infancia soñaba con ser geóloga, y que cambió de opinión cuando leyó una novela sobre médicos, mantiene intacto el amor por su profesión. Se considera a sí misma un “caballo de carreras” lleno de energía, entrar al quirófano para ella es todo “un subidón”.

Alla Ilyinichna Levushkina es cirujana proctóloga, es decir, especialista en ano, recto y colon. Cuenta divertida que cuando eligió esta especialidad, los proctólogos podían contarse con los dedos de una mano. Nadie quería especializarse en una parte del cuerpo tan “poco glamurosa”. Para ella fue un reto y se convirtió en una de las mayores especialistas de Rusia.

Prácticamente nada ha cambiado en la rutina de esta octogenaria cirujana de escaso metro y medio de altura. Su día se inicia a las 8:00 de la mañana, pasa tres horas de consulta y luego se dirige al quirófano, donde opera 4 días a la semana.

Algunos de sus pacientes han reconocido que al principio sintieron desconfianza. Sin embargo, al ser examinados, se dieron cuenta de que estaban realmente ante una verdadera especialista y se confiaron a sus manos.

Mientras que los cirujanos, en Rusia y en muchos países del mundo, acostumbran a retirarse antes de cumplir los 60, Alla ni se lo plantea y se ha convertido en una prueba viviente de que jubilarse es una opción y no una obligación.

Mantiene intacta la ilusión por su trabajo, dice que lo que más le motiva es “ganar”, ganarle a la enfermedad y ganarle a la muerte. Le encanta ver como personas que ningún otro médico quisieron operar, se recuperan y retoman sus vidas gracias a que ella se atrevió a hacerlo. Es esta motivación la que la mantiene completamente viva y activa. En reconocimiento a su larguísima trayectoria profesional, Alla recibió el premio “Vocación”, como el mejor médico de Rusia, por su vocación y lealtad a la profesión.