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Las redes sociales y salud: la responsabilidad de “compartir”

24 mayo, 2017

La difusión generalizada de información poco confiable sobre salud en las redes sociales es peligrosa y es la contracara de estas herramientas poderosas para la concientización y promoción de buenos hábitos. La viralización de historias de tratamientos milagrosos, las posiciones de los movimientos antivacunas, la divulgación de estudios que anuncian hallazgos poco confiables, y las recomendaciones contradictorias en nutrición encuentran en Internet terreno fértil para expandirse y, en cada “compartir”, el abono necesario para sedimentar algunas ideas erróneas.

Muchas de las historias no probadas o que provienen de fuentes dudosas afectan políticas de salud pública. “Pueden generar falsas expectativas ante un tratamiento o sobre el avance en el conocimiento de una enfermedad con la angustia resultante para quienes la tienen, la saturación de los servicios de salud sin un motivo razonable, confundir, socavar la confianza de la gente en la ciencia o en los profesionales de la salud; y hasta generar que las personas abandonen tratamientos probados o seguros”, advierte Analía Cudolá, secretaria de Prevención y Promoción de Salud del Ministerio de Salud de la Provincia.

Cudolá admite que no es fácil aportar criterios inequívocos que permitan diferenciar si una noticia de salud es verdadera o no, aunque señala que hay indicadores y preguntas que podemos hacernos para evaluar una información. Para empezar, corroborar si proviene de una fuente confiable como las instituciones rectoras en salud: ministerios de salud provincial y nacional, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). También, verificar si los sitios en los que está publicada la noticia son confiables y si la información es avalada por un profesional matriculado y reconocido.

Hay que “desconfiar de títulos que anuncian curas ‘mágicas’ de enfermedades complejas como el cáncer o el alzheimer, entre otras, y pensar que puede tratarse de información patrocinada por un producto o marca que pudiera beneficiarse de ello”, agrega Cudolá a la lista de recomendaciones. Propone “tener cuidado con la información que se basa sólo en testimonios personales o anécdotas, pueden reflejar una experiencia subjetiva y no evidencias”.

En su sitio Web, el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos recomienda que cuando de redes sociales se trata hay que seguir a fuentes confiables. En el caso de las cuentas personales, es necesario considerar que es común que los usuarios publiquen sus experiencias con la enfermedad, “pero recuerde que cada uno es diferente. Aun alguien con exactamente la misma clase de cáncer tiene un cuerpo y antecedentes de salud diferentes a los suyos”, advierte.

Mas info en: https://goo.gl/KaBtEW

Fuente: La Voz