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el “dedo garra” no es un síntoma de Wolverine.

21 abril, 2017

Los “dedos en garra” son una deformidad que se genera en los dedos (excepto en los pulgares) de las manos o de los pies, más frecuentemente en éstos, y provoca que la articulación metarso-falángica se estire de una forma excesiva, y que por su parte, las articulaciones de la parte media y extremo se flexionen. La combinación de esta deformidad hace que a la vista el pie se asemeje a la garra de un animal, de ahí su nombre. Los dedos que lo padecen suelen ser propensos a la formación de callosidades por el roce inadecuado del zapato.

Esta deformación suele estar precedida o acompañada de una anomalía llamada Hallux Valgus. Es el nombre que recibe la desviación del dedo gordo del pie hacia el segundo dedo, lo que origina la dolorosa protuberancia que conocemos como juanete.

Existen además otras deformaciones similares, que también afectan sobre todo a los dedos de los pies, y reciben el nombre de dedos en martillo y dedos en mazo. La diferencia que existe entre estas deformaciones viene dada por el tipo de posición que adoptan las falanges afectadas.

Causas

Los dedos en garra pueden tener un origen congénito, aunque es muy raro que esto suceda. Normalmente, las causas que producen esta deformidad suelen estar relacionadas con el uso de un calzado inadecuado que genera presión en las puntas de los pies, como pueden ser los zapatos de tacón demasiado altos. El uso de unos zapatos que nos presionen la punta del pie provoca que los  tendones y músculos que mantienen rectos los dedos del pie se atrofien, y es entonces cuando comienza a producirse la deformación.

Otras causas que pueden provocar o favorecer la aparición de dedos en garra son los pies planos o pies cavos, trastornos neurológicos, lesiones en nervios o músculos que tengan que ver con las extremidades, artritis, enfermedades inflamatorias, cambios en los tejidos tras un accidente, parálisis cerebrales, etc.

Por lo general, los dedos en garra suelen afectar a personas de edad superior a los 40 años, y en mayor medida a mujeres, por la causa reseñada anteriormente en referencia al calzado.

Tratamiento quirúrgico

El tratamiento quirúrgico suele ser la solución en la mayoría de las ocasiones. Estas suelen darse cuando el tratamiento conservador no corrige el problema, o cuando el estado en el que se encuentran los dedos en garra es tan avanzado que se encuentran rígidos o atrofiados.

Con los avances quirúrgicos de los que se disponen hoy en día, la operación para corregir esta deformación es sencilla.

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